Dormir con tu perro o gato podría contagiarte de enfermedades graves. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; esta información podría servirles bastante.
Y esto no tiene nada que ver con no quererlos. Son parte de la familia. Pero un estudio de la Universidad de Utrecht analizó mascotas que duermen con sus dueños y encontró que 45% de los perros y 75% de los gatos portaban al menos un microorganismo capaz de contagiar a humanos. Lo más importante: la mayoría de esos animales se veían completamente sanos.
¿QUÉ TE PUEDES CONTAGIAR?
Lo más común son los hongos, como la tiña, que provoca manchas rojas circulares con comezón en brazos, cuello y cara, justo las zonas que tocan al animal mientras duermes. Le sigue la sarna: el ácaro del perro sí se pasa a tu piel por el contacto durante la noche y causa ronchas y comezón intensa, aunque hay un dato que pocos conocen: ese ácaro no sobrevive mucho tiempo en piel humana, así que el problema desaparece cuando tratas al animal.
También están las bacterias que viajan en su saliva: una lamida cerca de los ojos puede terminar en conjuntivitis, y una lamida sobre una herida abierta puede causar una infección seria que llegue hasta la sangre. Y si tu mascota trae pulgas, esas pulgas te pican a ti también y pueden transmitirte otras bacterias.
¿CÓMO PASA REALMENTE?
No es por tenerlo en tu casa. Es por el contacto prolongado de cada noche: dormir cara a cara, compartir almohada, recibir lamidas en la boca, los ojos o sobre heridas, y el contacto piel con piel cuando el animal trae hongos o pulgas sin tratar. Los parásitos intestinales, en cambio, casi nunca se contagian por el abrazo directo: entran cuando tocas superficies contaminadas con sus heces y luego te llevas las manos a la boca. Por eso los niños son los más afectados.
¿QUÉ HACER?
No necesitas sacarlo de tu cama. Necesitas 6 hábitos.
- Uno: desparasítalo cada 3 meses, aunque se vea perfectamente sano.
- Dos: mantén su tratamiento contra pulgas y garrapatas al día, todo el año.
- Tres: no compartas almohada ni duermas cara a cara.
- Cuatro: si te lame la cara o una herida, lava la zona de inmediato con agua y jabón.
- Cinco: cambia tus sábanas con más frecuencia si tu mascota sube a la cama.
- Seis: si tiene hongos, sarna o pulgas, sácalo de la cama solo mientras dura el tratamiento, y después vuelve a dormir con él sin problema.
Dormir con tu mascota no es lo peligroso. Lo peligroso es hacerlo sin desparasitación y sin higiene. Con estos hábitos, ese abrazo de cada noche deja de ser un riesgo.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Si tú presentas ronchas, comezón persistente o una infección, acude con un médico, y si tu mascota tiene síntomas, llévala al veterinario.
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